5 días en Lisboa

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cinco dias lisboa

Plan de viaje para cinco días en Lisboa y entorno

Una experiencia única, momentos inolvidables, repetiría sin ninguna duda, volveré pronto… Estas y otras expresiones hablan a las claras de la experiencia que supone para muchos visitar la capital del país vecino. Lisboa es una ciudad que, al menos una vez en la vida, merece que la visitemos y disfrutemos de sus excelentes encantos. Ademas quien la visita, suele repetir esta experiencia inolvidable.

Llegar a Lisboa es relativamente fácil ya que se encuentra muy bien comunicada tanto por carretera, como por tren y avión con diferentes lugares.

 Una vez allí, ha llegado el momento de disfrutar de la ciudad y, aunque cada uno tenemos nuestras preferencias, lo que marcará el ritmo de nuestra estancia, queremos sugerir algunas ideas para organizar una visita de 5 días en a la capital lusa y sus alrededores. La organización aquí planteada es aproximada, podemos realizarla según nuestras apetencias del día.

Día 1. Belem, el Tajo y cena en Alfama

El primer día de estancia en Lisboa se puede aprovechar para visitar una de las zonas más interesantes que tiene la capital, a saber, el barrio de Belem.

Allí encontraremos algunos de los monumentos más conocidos de la capital lisboeta. Podemos llegar a Belem usando el tranvía o el autobús, para después llegar a los lugares de interés a pie. ¿Que podemos ver? Tenemos el Monasterio de los Jerónimos, una de las grandes joyas arquitectónicas no solo de la ciudad, sino también de Portugal, la Torre de Belem, monumento que aúna su estilo de arquitectura con buenas vistas sobre el estuario del río Tajo y el Monumento a los Descubridores, espectacular mirador con sala de exposiciones con excelentes muestras de la cultura portuguesa.

Después de comer, cualquiera de las formas en las que los lisboetas preparan el bacalao, y tomar un rico café preparado al estilo luso, podemos aprovechar la tarde, para cruzar el puente 25 de abril y llegar hasta el Cristo Rey de Almada, que con un mirador espectacular, da una muy buena visión de la ciudad.

Si es posible, podemos seguir la carretera hasta Barreiro y volver en el ferry, que también  nos regala una hermosa panorámica de la localidad. La noche podemos dedicarla a pasear por el barrio de Alfama, donde se encuentran las casas de fado, la música popular portuguesa, y muy buenos restaurantes donde cenar.

Día 2. Baixa, Castelo y cena en las Docas

El segundo día lo podemos dedicar a recorrer el centro, la zona de la Baixa, donde encontraremos interesantes muestras de arquitectura portuguesa en sus fachadas, muy buenos comercios, pastelerías donde degustar cualquiera de los excelentes dulces que se fabrican en el país vecino y dos de los hitos lisboetas, a saber, la plaza del Rossio y la plaza del Comercio.

También, por no encontrarse muy lejos, lo cierto es que las distancias en Lisboa no son tan alejadas como puedan parecer, podemos acercarnos hasta el elevador de Santa Justa, interesante medio de comunicación entre barrios.

Tras la comida, que podemos hacer en uno de los sitios de referencia de la ciudad, como es la Cervejaria da Trindade, podemos visitar otros monumentos que no están especialmente alejados del centro como son el castillo de San Jorge, que suma espectaculares vistas sobre el estuario del Tajo a su interesante construcción y la Se o Catedral, que conserva todo su encanto. La noche podemos aprovecharla bajando hasta Las Docas, donde encontraremos restaurantes y lugares  de moda donde cenar y tomar una copa en el ambiente que nos apetezca, sea de marcha o más tranquilo

Día 3. La Expo del 98, las grandes avenidas y repaso a Lisboa por el tranvía 28

La mañana del tercer día de estancia podemos descubrir el Parque de las Naciones, lugar donde estuvo enclavada la Exposición de 1998 que se celebró en la ciudad. Recorrer el legado que dejó en este lugar es una recomendación que podemos aprovechar. La Expo 98 regaló a la ciudad uno de sus encantos más interesantes, un Oceanario, que merece una visita y que hará las delicias de pequeños y no tan pequeños.

La tarde abre un mundo de posibilidades, aunque expondremos unas cuantas y podemos elegir la que nos apetezca más. Un paseo por la plaza Marques de Pombal, con la Avenida da Liberade y el parque de Eduardo VII sería una posibilidad.

También podemos tomar el tranvía 28 que hace un recorrido muy recomendable por alguno de los monumentos más importantes de Lisboa a un precio más asequible que los transportes turísticos. Paseos por el Barrio Alto, Alfama o cualquiera de los del casco histórico nos transportarán a tiempos pasados que en Portugal se viven de otra manera. Lo cierto es que cualquier actividad en el marco incomparable que es Lisboa nos hará disfrutar mucho.

Día 4, la costa de Lisboa. Estoril y Cascais

El cuarto día sería el momento de visitar los alrededores de la capital. Concretamente, sugeriremos aquí la visita a dos ciudades cercanas muy recomendables. Una es Estoril, donde podremos encontrar una bonita playa y otros encantos altamente recomendables, incluida su gastronomía, y a la que podemos dedicar bien la mañana o bien la tarde, dependiendo el orden en que nos apetezca.

La otra sugerencia es visitar Cascais, ciudad muy cercana a Estoril con la que la une un paseo marítimo muy bonito. En Cascais, junto a sus playas de arena fina y dorada, podemos disfrutar también un llamativo puerto deportivo, la ciudadela origen de la ciudad, sus diferentes iglesias y uno de los más espectaculares, a saber, la Boca del Infierno, acantilados de belleza salvaje.

Día 5. La belleza de Sintra

El quinto día es una magnífica oportunidad para conocer, a juicio de muchos, una de las ciudades más hermosas de Portugal. Sintra se abre ante el visitante con infinidad de lugares de llamativa belleza tales como el Castelo dos Mouros y los Palacios como el Nacional de Sintra o de la Vila, el de Regaleira y alguno más.

 Pero si algo destaca en Sintra es el Palacio da Pena. Esta impresionante y espectacular construcción se yergue majestuosa, rodeada de unos jardines de indispensable recorrido, esperando la visita de quien quiera gozar con su belleza.

Es uno de los monumentos más representativos de Portugal y por si solo merece una visita calmada y contemplativa que hará las delicias de quien se aproxime para conocerla.

Estas serían algunas de nuestras sugerencias, aunque evidentemente, podemos dejar que los excelentes guías portugueses nos recomienden los sitios a conocer. Sea lo que sea que veamos en Lisboa, podemos estar seguros de que nuestra visita será una experiencia inolvidable y nosotros desearemos volver.

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